Está en el corazón de la práctica del yoga, pero también es una parte esencial de nuestras vidas y de nuestra vitalidad. Prana es un aliado de posturas pero también amigo de un cuerpo y una mente relajados. ¿Qué es prana y cuáles son sus orígenes? ¿Dónde encontrarlo?

Prana en civilizaciones

El término prana sánscrito se refiere tanto a la respiración, la energía que contiene como a su manifestación orgánica. En la tradición védica, el prana es una energía sutil, una vibración que se encuentra a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Es la energía de los vivos.

Esta noción se encuentra no sólo en los antiguos principios de la India, sino también en otras culturas. De hecho, hay conceptos similares al prana que tienen orígenes diversos y variados:

  • En Polinesia, Maná se refiere a una fuerza invisible, motora y unificadora
  • En los iroqueses, Onanda se refiere a una entidad abstracta presente en todo: los seres humanos, los animales, los elementos que nos rodean
  • la palabra hebrea Ruah se utiliza para nombrar el aliento, el viento, pero también el aire tranquilo, el aura
  • Pneuma proviene del griego antiguo: es el aliento, un espíritu aireado al que algunos médicos asociaron la vida y la enfermedad. Pneuma es también el nombre que los estoicos dieron a un principio espiritual, un quinto elemento. En este contexto, se puede hacer el vínculo con akasha,éter, el quinto elemento de la tradición védica.
  • Finalmente, en China, el qi (o chi) se considera la energía primaria, es nuestro patrimonio, nuestra energía, nuestra vida. Es la respiración, la fuerza, lo que constituye la materia.

En su libro «Science of Pranayama», Swami Sivananda describe prana como el elemento «que hace que la máquina de un tren o un barco de vapor funcione, lo que hace que los aviones vuelen, lo que hace que la respiración se mueva en los pulmones, lo que representa la vida misma de este aliento.

Según los textos antiguos, el prana es una energía inmanente que circula en nosotros y a nuestro alrededor. Prana está presente en el aire que respiramos, en la luz que vemos, en el agua que bebemos y en la comida que comemos.

Como habrás notado, el aire es mucho más fresco en las montañas o en el campo. Es por eso que debemos centrarnos en salidas, caminatas en estos lugares, que aportan más energía.

Prana se concentra en alimentos frescos, así como en semillas germinadas, frutas y verduras de origen orgánico. Alimentos como la leche cruda, hierbas, ciertas especias, especias ayurvédicas, contienen un alto nivel de prana. Cuanto menos se haya procesado el alimento, más prana posee.

El agua de manantial es la más rica en prana. Elija agua filtrada, idealmente con Binchotan, un tradicional carbón de puro japonés. También puede beber agua ionizada para disfrutar de sus beneficios.

El sol es una poderosa fuente de prana. Es particularmente eficaz en las primeras horas de la mañana. Usted puede aprovechar esta hora del día para hacer una hermosa meditación, o al final del día cuando el sol se está desvaneciendo en el horizonte.

Es posible utilizar conscientemente la energía del prana, realizando ejercicios de respiración adaptados llamados pranayamas en yoga.

Identificar el Prana

Es posible identificar el prana sintiéndolo. De hecho, el prana no es estrictamente palpable, excepto quizás para personas extremadamente sensibles o con visión de futuro.

Sin embargo, es posible sentirlo, como cuando está inmerso en la naturaleza: durante una caminata por las montañas, un paseo por el bosque o un baño en el océano. En estos contextos, el aire es puro, sentimos la vitalidad,como si los elementos estuvieran tratando de expresarse, como si los colores fueran más intensos y la vida más poderosa.

También se cree que es posible «sentir» el prana gracias a su olor. Evoca la pureza del incienso o ámbar o la frescura de un rocío matutino.